11 de diciembre de 2009

Recuerdo de una historia que jamás sucedió


Recuerdo esa madrugada yo salía de prisa a mi trabajo en Maisons Laffitte y  tu  venias  de  una  noche  bohemia  en  casa  de  tu  tía  Camille.
Fue el destino el que intervino y quiso que me tropezara de frente contigo, yo sentí un impulso asesino contra ti ya que por tu culpa perdí mi mocasín. Jamás olvidare esa sonrisa tuya divertida, bonachona, tu gesto apenado al agacharte por mi calzado. Yo lo tome de  tus  manos, y al cruzar tu mirada con  la  mía  me fascinaste.

Te  dije  gracias  me  llamo Isabela y tu contestaste un placer yo me llamo Alberto. Me coloque mi mocasín, me  despedí de  ti, y corrí a  mi trabajo.
Aunque  en  realidad   lo que menos  deseaba era  apartarme  de  tu lado. Sin  embargo el día  se  termino y  no te  volví a  encontrar  en mi camino. Al  día  siguiente  salí
con 10 minutos  de anticipación tratando de repetir  nuevamente el  sentir tu mirada sobre mí. Pero el destino no quiso verme junto  a  ti. Así pasaron  2  semanas  en  las  que  deseaba  encontrarme  contigo.

Un martes cuando el  frió soplaba sin compasión, caminaba a  mi trabajo cuando  te   distinguí tu  venias  en  dirección  hacia  mi. Al  verme  me   saludaste  y  con  tu  mejor  sonrisa  me  preguntaste: ¿Eres  tu  la  chica  del  mocasín?
Yo  te  conteste: Que si  tratando  de  ocultar  lo  feliz  que  me sentía de  verte, así entre recuerdos y  bromas  por nuestro encuentro anterior me  pediste  mi  numero de teléfono, yo me fui con  la promesa de tomarnos  un café. Tú  me llamarías  para confirmar, después de miles de  segundos con la  idea  rondando en  mi cabeza. Me llamaste por fin y ese café contigo se hizo real.

Ese   fue   el  principio  de   nuestra   amistad  que   no  se  como,  ni   a   que  velocidad   pero  logro  que  para  mi  te  convirtieras  en  alguien   fundamental.  Por   eso  el  día que   me    pediste que  saliera  contigo  ni  lo pensé  y dichosa  acepte, desde  ese  instante en el que te reíste del peor  de mis  chistes, supe que  el destino me había elegido  a mi  para pasar el resto de  mi  vida  junto  a  ti.
Después de  esa  cita todo cambio, las  llamadas se hicieron  constantes,  las  salidas  fueron  mas   regulares, y   tu  empezaste  a  figurar  en  mis planes  a  futuro  y  yo  empecé  a  aparecer  en  los  tuyos.

Así  que  no   me sorprendí  el  día que   me  dijiste te amo, tomaste   mi  rostro con tus manos y  me besaste. En ese instante me hiciste consiente de  que  era  alguien  muy  especial para ti  y  ya no podrías vivir  sin mi.
 Ahora   me   encuentro  en  el   parque,  paseando a  nuestro pedacito de   cielo en su cochecito. Y  todos   estos  recuerdos   volvieron   a   mi  gracias  al mismo   par  de  mocasines que  una  mañana me acercaron a  ti. Y fueron el instrumento  que   el   destino  uso  para   enamorarme  y   hacerme  feliz   junto  a   ti.

3 comentarios:

Dayann dijo...

Ahhh si me hubiera entera antes de lo k puede traerme unos mocasines, mira que en este momento, tomo mis monedas, y me lanzo por unos!! jeje

Me gusto, creo que es muy dulce y con gramos de ternura!"

Po rcierto.. recomiendas algun kolor de mocasin en especial? o todos tienen el mismo efecto??
Un abrazo Dayann

Dayann dijo...

PRIMERAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ely dijo...

Ahhh que lindooooo!!!!! mira que cosas no, pero cuando le toca a uno le toca!! en este caso fue por un par d emocasines que historia! saludos!!!